Autismo
Preguntas frecuentes
Cuestiones generales
¿Es lo mismo «autismo» que «trastorno del espectro del autismo»?
Sí. La forma en que el autismo se manifiesta varía mucho de unas personas a otras, y por eso se habla de un «espectro» o continuo, para recoger esa variabilidad. Los síntomas del TEA aparecen de distintas maneras y su intensidad varía de unos casos a otros. Ambos términos se usan de forma indistinta.
¿Qué es el «trastorno generalizado del desarrollo»?
El Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) es la categoría diagnóstica que se usaba en versiones previas de las clasificaciones internacionales. Las versiones más recientes (CIE-11 y DSM-5) han sustituido ese término por el de trastorno del espectro del autismo (TEA).
¿Qué es el «síndrome de Asperger»?
Es la categoría que tradicionalmente definía el TEA cuando no se acompaña de discapacidad intelectual ni de dificultades significativas de lenguaje. Aparecía en el DSM-IV y la CIE-10.
Las últimas versiones (CIE-11 y DSM-5) la integran dentro del TEA: sería un «TEA sin déficit intelectual acompañante y sin deterioro del lenguaje». Aunque la categoría específica ha desaparecido, se mantiene la denominación social de síndrome de Asperger por una cuestión identitaria y de pertenencia de quienes recibieron ese diagnóstico.
Soy familiar de una persona con TEA
¿Qué hago después del diagnóstico si mi hijo o hija tiene autismo?
Es habitual que surjan muchas dudas, pero contar con un diagnóstico confirmado es el primer paso para acceder a los apoyos que mejorarán la calidad de vida de tu hijo o hija y de toda la familia. Existen opciones en tres ámbitos:
Salud: informa al personal sanitario del diagnóstico para que lo tenga en cuenta en el seguimiento del desarrollo.
Educación: comunícalo a los equipos docentes para una evaluación psicopedagógica que oriente los apoyos.
Social: puedes acceder a ayudas y beneficios fiscales con el certificado de discapacidad, y a apoyos como la atención temprana.
Lo más recomendable es contactar con una entidad especializada en autismo, como la nuestra: te orientamos sobre los recursos disponibles y podrás conocer a otras familias en tu misma situación.
Tras tener un hijo/a con autismo, ¿cuál es el riesgo de que el siguiente también lo tenga?
Depende de si se ha podido identificar una vinculación genética específica, algo que hoy solo es posible en torno al 15% de los casos. Para esas familias es especialmente útil una orientación genética especializada.
Cuando no se identifica una causa genética concreta, los estudios estiman un riesgo de recurrencia de en torno al 20%, que sube a alrededor del 30% si ya hay dos hijos con TEA. Por eso es importante vigilar de cerca el desarrollo de los hermanos menores, para favorecer la detección y la intervención tempranas si fueran necesarias.
Soy una persona con autismo
¿Qué hago después del diagnóstico?
Es normal plantearse muchas dudas sobre qué significa y cómo influye en tu vida. Tener un diagnóstico confirmado es el primer paso para aprender más sobre el autismo y sobre ti, y para recibir los apoyos que favorezcan tu desarrollo y tu calidad de vida.
Si los consideras necesarios, existen sistemas de apoyo especializados. Te recomendamos contactar con una entidad de autismo: además de asesoramiento profesional, podrás conocer a otras personas con autismo.
Quiero saber más sobre el TEA
¿El TEA solo se presenta en la infancia?
No. El TEA acompaña a la persona a lo largo de toda su vida: hay personas con autismo en la infancia, la adolescencia, la madurez y la vejez. Los niños crecen y siguen siendo personas con TEA que necesitan ejercer sus derechos en igualdad en cada etapa.
¿El TEA se presenta en hombres y mujeres, o solo en hombres?
En ambos. Tradicionalmente se ha reflejado una mayor prevalencia en niños, con una proporción estimada de tres hombres por cada mujer. Pero el aumento del diagnóstico en niñas y mujeres en los últimos años —sobre todo sin discapacidad intelectual asociada— está haciendo que se cuestionen esos datos.
Las personas con TEA, ¿quieren permanecer aisladas?
No. Las personas con TEA tienen interés en relacionarse, aunque sus habilidades de interacción social pueden ser distintas de las habituales. A menudo es el entorno el que no facilita su participación, al no comprender ni adaptarse a sus necesidades. Con los apoyos adecuados, la mayoría puede participar activamente en la sociedad.
Las personas con TEA, ¿no se comunican?
Sí se comunican, aunque no todas de la misma manera ni todas mediante el lenguaje oral. Algunas emplean sistemas alternativos y aumentativos de comunicación. Las habilidades pueden ir desde no usar lenguaje verbal hasta tenerlo fluido pero con dificultad para la comunicación recíproca.
¿El TEA lleva asociada una discapacidad intelectual?
No en todos los casos. El TEA se manifiesta de forma diferente en cada persona, y lo mismo ocurre con el funcionamiento intelectual: algunas personas con autismo presentan discapacidad intelectual asociada, pero no puede generalizarse al conjunto del colectivo.
¿Las personas con TEA tienen habilidades especiales?
La mayoría no tiene habilidades fuera de lo común. El cine y la televisión muestran a menudo personajes con talentos extraordinarios, pero, igual que no todas las personas con TEA tienen discapacidad intelectual, tampoco todas tienen un talento excepcional.
¿Existe alguna relación entre el autismo y las vacunas?
No. Tras numerosas investigaciones a gran escala, la comunidad médica y científica internacional concluye de forma unánime que no existe ninguna evidencia que relacione la vacunación con el desarrollo del TEA. Los estudios originales que sugerían esa conexión se demostraron falseados y sin rigor científico, y su autor perdió la licencia para ejercer la medicina.
Las terapias con animales, ¿son recomendables?
Actualmente no hay evidencia científica sólida que respalde su uso generalizado en personas con TEA: la investigación es limitada y con debilidades importantes. Pueden ser experiencias satisfactorias y motivadoras para quienes disfrutan del contacto con animales, pero eso no equivale a una eficacia demostrada para modificar las manifestaciones nucleares del TEA.
¿Cuáles son los tratamientos más efectivos?
Los únicos abordajes recomendados, nacional e internacionalmente, son de carácter psicoeducativo: potenciar los puntos fuertes de cada persona y darle apoyos que favorezcan su desarrollo, su participación social y su calidad de vida. El tratamiento más eficaz es el que se adapta a las necesidades específicas de cada persona, y suele combinar varias terapias.
Entre los enfoques basados en la evidencia están el Análisis Conductual Aplicado (ABA), los modelos de atención temprana centrados en la familia, o la metodología TEACCH en el ámbito educativo (enseñanza estructurada y apoyos visuales). La intervención temprana es clave: quienes reciben apoyos antes tienden a tener mejor pronóstico.
También son habituales la terapia ocupacional, la integración sensorial, los sistemas aumentativos de comunicación o el entrenamiento en habilidades sociales. En general, la intervención debe basarse en la evidencia, con profesionales con experiencia en autismo y planes individualizados, a menudo con un enfoque multidisciplinar.
