Autismo

¿Qué es el TEA?

El autismo, formalmente conocido como Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), es una condición neurobiológica que influye en cómo una persona percibe el mundo y se comunica con quienes le rodean. Acompaña a la persona durante toda su vida y se caracteriza por desafíos en la comunicación e interacción social, así como por patrones de comportamiento y pensamiento que pueden ser notablemente inflexibles.

El TEA se manifiesta de forma única en cada persona: las experiencias y necesidades varían ampliamente. En la Asociación de Autismo de Zamora abordamos estas necesidades individuales con un conjunto de servicios y apoyos diseñados para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias.

Características

Nivel intelectual

Sus habilidades pueden ir desde la discapacidad intelectual hasta capacidades en el rango medio o superiores. Aun así, todas las personas con TEA comparten las características que definen este tipo de condiciones.

Interacción social

Se relacionan de forma muy distinta: desde el aislamiento o la falta de interés hasta intentos de vínculo poco habituales, por no saber bien cómo hacerlo y sin tener del todo en cuenta las reacciones de la otra persona.

Comunicación

Presentan alteraciones verbales y no verbales que van desde no emplear ningún lenguaje hasta tener habilidades lingüísticas fluidas que no siempre saben usar para una comunicación recíproca funcional.

Conducta

Muestran un repertorio limitado de intereses y conductas, con comportamientos repetitivos y dificultad para afrontar cambios en sus actividades o su entorno, aunque sean mínimos.

Comprensión social

Su capacidad para imaginar y entender las emociones e intenciones de los demás es limitada, lo que dificulta desenvolverse con soltura en el entorno social.

Detección y diagnóstico

Aunque cada persona con TEA es diferente y la edad de detección varía, existen señales de alarma que pueden hacer recomendable una valoración exhaustiva del desarrollo.

Profesional de pediatría durante una valoración del desarrollo infantil

No existen marcadores biológicos concluyentes para diagnosticar el TEA, pero sí una serie de indicadores conductuales fundamentales para su detección temprana.

De forma aislada, estos factores no implican un TEA: son señales que alertan sobre la necesidad de una evaluación específica y especializada lo antes posible.

La detección y el diagnóstico son el primer paso para garantizar la calidad de vida de la persona. El pronóstico guarda relación directa con el tipo de atención recibida y el momento en que se inicia: cuanto antes, mejores posibilidades de desarrollo y de calidad de vida.

Prevalencia

En España no existe todavía un registro oficial de casos de TEA, por lo que se manejan cifras de estudios epidemiológicos de distintas partes del mundo.

1 de 100nacimientos en Europa (Autism-Europe, 2015)
1 de 54nacimientos en EE. UU. (CDC, 2020)
4 : 1mayor presencia en hombres que en mujeres

No se observan diferencias en su aparición entre culturas o clases sociales. Los estudios constatan un aumento notable de los casos en el mundo, probablemente por una mayor precisión de los procedimientos de diagnóstico, la mejor formación de los profesionales y, posiblemente, un aumento real de la incidencia.

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